Don Eladio: “Querer a la gente y sentirme querido es lo más maravilloso de mis años de cura”

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Sacerdote voluntario. Ese es el nuevo “cargo” que ocupa el que fuera párroco de la iglesia de Santiago Apóstol, de Villaviciosa de Odón, durante más de 31 años. Ahora, pese a estar jubilado, continúa trabajando por los demás como así contó a Villaviciosadigital en la residencia Reina Sofía de Las Rozas, donde colabora habitualmente.

Humanidad, generosidad, cercanía, ánimo, cristiandad, bondad, etc. Son algunas de las palabras que definen al padre Eladio López (Galapagar, 21 de julio de 1944). Don Eladio, como se le conoce en nuestro municipio, del que es Hijo Adoptivo, celebró su última misa el 13 de septiembre de 2009, vive en su pueblo natal y disfruta de su tiempo libre volcado en servir a los demás, desarrollando la vocación que le llevó a ordenarse sacerdote el 21 de junio de 1970, con 25 años.

¿A qué se dedica un sacerdote cuando se jubila?

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Yo le dije al Obispo que quería relajarme y descansar. Luego, poco a poco fueron surgiendo cosas, primero en mi pueblo en la parroquia y poco más. Ahora desde el mes de marzo ayudo a un compañero mío que lleva la capilla de la residencia y que me pidió que le supliera por su convalecencia. Una vez recuperado, le echo una mano los martes, jueves, viernes y domingo.

También voy dos tardes durante la semana a visitar a los enfermos de este centro que están ingresados en el Hospital Puerta de Hierro; otros dos días acompaño a un cura de mi pueblo que está en la residencia de sacerdotes que hay en la calle San Bernardo de Madrid, y los sábados por la tarde llevo la comunión a los enfermos de mi pueblo. ¡Ah! Y los lunes y miércoles voy a clases de inglés y de manera fija ya no me da tiempo a nada más (risas).

Además, camino todos los días, por el corazón, y leo, que antes en Villaviciosa no podía, aunque ahora cada vez menos porque me voy liando con más cosas.

¿Cómo llegaste de fuerzas antes de jubilarte?

Acabé un poco pocho porque empecé con la garganta, luego el infarto en 2003, luego la vista, me quedé casi ciego, y después me dio hemorragia de estómago y le dije al Obispo que me jubilara porque ya no podía continuar así.

La ventaja es que ahora soy voluntario, el día que no quiero venir no vengo, no estoy obligado porque no quise nombramiento.

¿Cómo es el trabajo en la residencia?

Están muy mal, muy mal, son cerca de 500 residentes, todos asistidos porque la mayoría han perdido la cabeza y están en silla de ruedas. La situación deprime porque de aquí no salen, todas las semanas se muere algún anciano. Es muy duro porque en los hospitales, aunque estén mal pero sanan, nacen críos, pero de aquí van a la sepultura, no hay otra salida.

¿Qué aspecto positivo tiene?

Son los más agradecidos del mundo. Son los más débiles porque son los menos considerados. Así que con que les digas “hola” se ponen contentísimos y es una satisfacción y una alegría.

Al mirar atrás

Cuándo echas la vista atrás, ¿qué sientes?

Doy gracias a Dios porque gracias a él me lo he pasado fenomenal en la vida. He sido la persona más feliz del mundo; con dolores, dificultades y pegas, pero cuando pasa el tiempo seleccionas y te vas quitando lo malo y te quedas con lo bueno.

Fui a hacer dos bodas a El Berrueco y la gente todavía se acuerda mí y me reciben con los brazos abiertos; como en Robledo de Chavela o Villaviciosa. ¡Si es que he disfrutado todo lo que he podido y un poco más! Querer a la gente y sentirme querido es lo más maravilloso que he experimentado en todos mis años de cura.

¿Has hecho todo lo que querías hacer cuando te ordenaste?

No se trata de eso porque uno es limitado y es imposible. En Villaviciosa tendría que haber llegado a los miles y miles de jóvenes que hay, pero me propuse ayudar a la gente y quererles y eso lo he hecho, con todos los fallos, en cantidad. Yo concebí que ser cura significaba servir a los demás, es teoría, pero es la realidad. Lo he intentado, he fallado, pero como todo hijo de vecino porque el único bueno es Dios, pero he tratado de hacer llegar su Reino a este mundo.

Además, no he estado solo porque la gente se unía a un proyecto común, me ayudaban, me daban ánimos cuando estaba de bajón y yo a ellos, para conseguir las metas.

¿Por qué te hiciste sacerdote?

Es difícil de contestar. Uno se plantea cosas a las que cree que puede responder; pensé que podía dar una respuesta a Dios según mi fe. Esto no es un día y ya, sino que te lo planteas durante un tiempo y piensas que si puedes colaborar con Dios y al mismo tiempo crecer con esta tarea, mejor. Por eso me hice cura.

¿Cómo reaccionaron en tu casa ante esa decisión?

Ni bien ni mal, mi madre era viuda y me dijo que hasta el siguiente año no me podía ir porque mi hermano no había terminado de estudiar y no me fui al seminario hasta los 15 años, pero estaban contentos al verme feliz porque había hecho lo que había querido.

¿Dónde te destinaron?

Primero en El Berrueco, luego en Cervera de Buitrago y Sieteiglesias, en Robledo de Chavela y Valdemaqueda. Siempre comienzas en los pueblos pequeños de la Sierra y después de uno o dos años, vas a pueblos más grandes.

Villaviciosa, una comunidad

¿Y cuándo llegaste a Villaviciosa?

El 15 de octubre de 1978. No conocía nada y de hecho le dije al Vicario que me dejase conocerlo antes de incorporarme; tenía unos 4.500 habitantes, llegué y estaban en las fiestas del Cristo.

¿Qué ha sido lo mejor de tu etapa allí?

El crecer con la gente. Si a mí me pasa algo ellos sienten conmigo y al revés, si les pasa a ellos, yo igual. Es una comunidad muy unida, con muchos lazos. Además, he visto como la gente se iba incorporando poco a poco a ella, conforme llegaban y los sentías como gente tuya también; muchos no eran de allí pero se integraban poco a poco.

¿Cuáles fueron las dificultades?

La llegada de las urbanizaciones, casi de golpe, resulta difícil encajar con ellos y estos en la comunidad. Además, muchos antes de llegar vivían en sitios muy apretados (Móstoles, Alcorcón, Aluche, etc.) y cuando llegaban a Villaviciosa se aislaban, pero eso de primeras muy bien, luego se dieron cuenta de que no se podía vivir tan aislado. De hecho, muchas familias de El Bosque, El Castillo, o Campodón, si pueden regresan a sus pueblos, o zonas con más gente, porque se sienten muy solos.

¿Cómo fue tu tiempo en la enseñanza en nuestro pueblo?

Nunca había dado clase antes pero el Vicario la única condición que me puso fue la de dar clase de religión en un colegio, entonces empecé en el Alcalá. Después estuve en una escuela llamada La Guada, que estaba cerca del río Guadarrama, una zona con muchas chabolas en esa época y muy complicada; estaba cerca del Puente de Hierro. Luego en el Instituto Calatalifa, con chavales desde la EGB hasta el BUP y fue una experiencia fenomenal, era joven y me lo pasaba en grande.

¿Cómo ves la situación con los jóvenes actuales?

Ha cambiado mucho. Los jóvenes son hijos de su tiempo y de la cultura en la que han nacido, sus valores a lo mejor no son los de hace 50 años.

Sí fui notando cómo iban cambiando a medida que pasaban las generaciones. Antes tenía mucho más acceso a ellos porque nos movíamos más o menos en una misma banda de valores, ahora la comunicación ha cambiado, por la tecnología, etc. Esto lleva al individualismo pero también necesitan a la gente y por eso se juntan en las fiestas y en los botellones.

Ante este panorama los curas de ahora deben moverse en esa cultura para dar a conocer a Jesús por los nuevos canales.

¿Cómo te ves en el futuro?

De brazos cruzados no puede estar uno, pero estas mermado y yo ya no puedo estar en un instituto dando clase o en una parroquia con niños pequeños, porque no aguanto. Me veo de voluntario, ayudo donde me necesitan y si no me necesitan, me quedo en mi casa, leo, estudio un poco de inglés y poco más.

En la residencia me siento más que útil porque son muchos de mi época y conecto con ellos. En nuestra cultura actual el que produce es el valorado y el que no, no lo es.

Si de alguien estuvo cerca Jesús fue de los marginados y si hoy hay alguien marginado en nuestro mundo son los mayores; si Jesucristo se reencarnara hoy, estaría con ellos.

 

Texto: Israel Alejandro Revilla Canora.

Fotos: cedidas por familiares y J. Gómez.

4 Comentarios

  1. Qué grande es Don Eladio, una de las mejores personas que ha pasado nunca por Villaviciosa de Odón. Creo que nadie puede dar un nombre de alguien que se haya volcado más por el prójimo que él. Que todo te vaya siempre bien, Eladio.

    • Gracias por tu comentario Álvaro! Sin duda Don Eladio es una excelente persona y nos congratula haberle entrevistado y dar a conocer qué es de su vida.
      Saludos!!

  2. PILAR 18 DE DICIEMBRE 2012
    Hola cura como algunas veces te llamamos cuanto te hechamos de menossiempre corrriendo habresi nos haces una visita bueno que tengas unas felices fiestas con tu familia muchos besos de felix y pilar

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