Desconcierto entre los hosteleros de Villaviciosa con la normativa de las aceiteras

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monodosis

Desde 2013 se avisaba del nuevo cambio que se iba a llevar a cabo: sustituir las aceiteras comunes en restaurantes por monodosis individuales. Pero es ahora cuando los hosteleros tienen que hacer frente a esta propuesta que ya es real. En Villaviciosa de Odón los establecimientos andan algo desconcertados; hablamos con algunos de ellos.

La idea del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente con prohíbir las aceiteras rellenables y determinar el etiquetaje obligatorio de los envases de aceite en hostelería, restauración y catering, ya es real, ya es norma. Los aceites que se pongan a disposición del consumidor deben ser presentados en envases etiquetados, estar provistos de un sistema de apertura que pierda su integridad tras su primera utilización y disponer de una protección que impida su rellenado una vez agotado su contenido original. Estas condiciones obligan a los implicados a usar monodosis en lugar de aceiteras tradicionales.

Aunque en su día el secretario general de la Federación Española de Hostelería y Restauración (FEHR), Emilio Gallego, se posicionó en contra de esta medida, algunos de los hosteleros de Villaviciosa están a favor de este nuevo cambio, aunque reconocen su desconcierto inicial. Este es el caso de Francisca Rodrigo, que en su establecimiento Algo Dulce ya tiene las monodosis desde principios del 2014. Ella misma ve diferencias entre los consumidores, ya que “unos opinan que se reduce el aceite y piden dos”, sin embargo, está contenta con el cambio: “estoy encantada porque es mucho más limpio. Las aceiteras eran un engorro”, cuenta a Villaviciosadigital.

Francisca Rodrigo, de Algo Dulce
Francisca Rodrigo, de Algo Dulce

Las características de la nueva norma no han estado claro desde sus comienzos y por eso muchos hosteleros se han tenido que enterar a través de los medios de comunicación de su puesta en vigor. “Lo supe por televisión. A mi no me avisaron de nada”, asegura Francisca.

La nueva norma, que entró en vigor el 1 de enero de 2014, incluyó también la posibilidad de utilizar las existencias de productos adquiridos antes de la entrada en vigor del Real Decreto. De esta forma, los aceites de oliva y los de orujo de oliva adquiridos por el sector de la hostelería, restauración y catering antes del 1 de enero de 2014 se pudieron seguir ofreciendo al consumidor final hasta pasado 28 de febrero.

Más higiene

Manuela Alba, de Margaritas Café considera que esta nueva ley obliga a ser más higiénicos y, aunque ellos ya llevan tiempo poniendo monodosis en el establecimiento, cree que está bien que se regule este tipo de cosas.

En cuanto a los costes Manuela reconoce que «sale un poquito más caro», pero se afronta, dice. No ve tan claro sin, embargo, la manera de avisar de la entrada en vigor de la ley, ya que no recibió ninguna carta ni constancia de lo que se iba a llevar a cabo, sólo lo que vio en televisión.

Manuela Alba: «nadie avisó del cambio. Nos enteramos por la televisión»

Otro de los establecimientos de Villaviciosa es el Sam´s, o también conocido como «el irlandés», donde Juan Carlos Torres, propietario del local cree que esta medida es, en parte, «de carácter higiénico y en parte de tipo económico». Asimismo, se hace eco de una queja extendida entre otros hosteleros y es que ha llegado sin avisar y opina que «los cambios hay que hacerlos paulatinamente, no de golpe». Hasta el momento se habían empleado los llamados comboys de aceite y «honestamente y sin perjuicio contra los clientes, pero hay que afrontar los cambios como vengan», asegura Torres.

En Villaviciosa de Odón también encontramos otro local conocido por los vecinos y estudiantes de la UEM: el Cube. Allí, Francisco Osuna Ruiz, refleja que «es más barato comprar 5 litros de aceite que las monodosis, pero no hay mucha diferencia. Es algo de estética». Ruiz compara este tipo de cambios con los palillos en los locales, ya que «aunque deberían tenerse todos ellos en envases individuales, aún hay en muchos sitios donde se tienen sueltos y en común».

Este nuevo cambio ha generado polémica, pues son muchos los detractores que opinan que con esto se pierde calidad. Sin embargo, otros muchos son los que defienden el uso de las monodosis en aras de la higiene, la comodidad del cliente y el hostelero.

En cualquier caso, esta medida ya está aquí y ha llegado para quedarse.

 

Isabel Abeledo (@Isabel_Abeledo)

 

 

 

 

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