De piscinas y coronavirus

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Desde Denfor ponemos a las piscinas en nuestro punto de mira, pero esta vez desde la óptica del coronavirus COVID-19, causante, por otra parte de la no apertura de más de una.

Hay una normativa clara para poder poner en funcionamiento las piscinas descubiertas, tanto de uso público como privado y, por encima de ella está el empleo del sentido común.

En estos momentos de euforia en que parece que los tres meses de confinamiento y muerte que acabamos de sufrir sólo han sido una pesadilla, no debemos olvidar que la amenaza sigue vigente y los repuntes pueden darse (de hecho se están dando) y que, en el momento actual, sólo tenemos tres armas a nuestra disposición para minimizar el riesgo de contagio que, y eso parece indiscutible, permanece y va a permanecer.

De un lado, el distanciamiento social (que tan difícil nos resulta) y el uso de mascarillas protectoras. Todos sabemos que estas medidas buscan reducir las posibilidades de enviar y recibir en nuestro material biológico (aliento, saliva), utilizado como vehículo, el virus. Ese es e objetivo, reducir la difusión del virus con sistemas de barrera y de distancia.

Por otro lado, se nos recomienda, extremar la higiene. Esto siempre viene bien si no nos lleva a paranoias innecesarias. Extremando la higiene de manos estamos reduciendo que, por proximidad, el virus pueda entrar en nuestro sistema respiratorio. Reducimos la carga viral con higiene y desinfectantes tópicos y al reducir el número de virus vivos, reducimos como consecuencia inmediata, el riesgo de contagio. Reducimos la carga viral.

Nadie va a estar día tras día vigilando si mantenemos las cargas de cloro en el agua de baño, algo que ahora es vital

Cuando se aplican medidas de desinfección en lugares de posible contagio, como pomos de puertas, grifos de ducha, escalerillas, etc, estamos haciendo lo mismo, reducir el número de virus que pueden transmitirse e infectarnos. Es decir, reducir la carga viral.

Cuando se nos invita a realizar desinfecciones de superficie (playas de las piscinas, paseos, etc…), el objetivo es el mismo, reducir las poblaciones de virus para reducir así el riesgo de contagio. Reducir la carga viral.

Seamos conscientes de que nadie va a venir en nuestro auxilio en aquellas acciones que son tan privadas como necesarias. Puede sancionarse la no utilización de mascarillas, y se está haciendo. Pero la responsabilidad de las consecuencias de no hacerlo es privada, pero no privativa. No solamente corremos riesgo para nuestra salud, si no que ponemos en riesgo la salud de los demás. Nadie va a estar día tras día vigilando si mantenemos las cargas de cloro en el agua de baño, algo que ahora es vital, o si cumplimos mejor o peor el resto de las recomendaciones. Es nuestra responsabilidad.

Una cosa es “desescalar” y otra “descalabrarse”.

Luis Muñoz (director de Denfor)

 

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