«De nuevo el victimismo nacionalista de quien detenta el poder genera una guerra en Europa (I)»

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Refugiadas ucranianas suben al autobús que les lleva a España. Foto: Enrique Arnao
Refugiadas ucranianas suben al autobús que les lleva a España. Foto: Enrique Arnao
guerra Ucrania
Yolanda Guío

Algunos apuntes sobre la guerra en Ucrania y Putin (1ªparte). Desde el pasado 24 de febrero estamos asistiendo al desarrollo de una guerra brutal en Ucrania, como consecuencia de la invasión rusa del país. En este artículo repasaré y cuestionaré la veracidad del discurso con el que Putin anunció y justificó el comienzo de la guerra, que él llama operación militar especial. En este discurso Rusia es presentada como una víctima y el chivo expiatorio es Ucrania. Este repaso nos puede dar bastantes pistas de cuál es el discurso propagandístico de este régimen no democrático, que gira en torno al líder, y con características propias de la peor extrema derecha ultranacionalista e imperialista, como explicaré en un posterior artículo basándome en el análisis que he añadido a la reedición de mi libro ‘Ideologías Excluyentes’.

En este discurso Rusia es presentada como una víctima y el chivo expiatorio es Ucrania.

En su discurso el presidente ruso, Vladimir Putin, justificó el ataque aludiendo al cerco que la OTAN está haciendo a su país, liderado por EEUU, quienes han hecho de Ucrania un rehén en contra de Rusia, donde apoyan a los ultranacionalistas y neonazis ucranianos. Considera que el gobierno de Kiev y su ejército son responsables del genocidio que están sufriendo millones de ciudadanos en el Dombás desde el conflicto que comenzó en esta región en 2014, como consecuencia de los intentos separatistas de sus dos Óblasts pro-rusos: Donetsk y Lugansk, que desde entonces han contado con ayuda rusa, y muy recientemente con el reconocimiento de su declaración de independencia. También dice temer la guerra en Crimea y Sebastopol, territorios que formaban parte de Ucrania y se reunificaron con Rusia en la crisis de 2014, o en otros territorios que reclaman los ucranianos. Considera que la revolución de Euromaïdan del 2014 supuso un golpe de estado al gobierno ucraniano, y desde entonces las elecciones son “decorativas”. Lo que supone el cuestionamiento de la legitimidad de sus gobiernos.

Su acción, dice, busca la desmilitarización y denazificación de Ucrania, no para ocuparla, si no para garantizar la existencia y soberanía de Rusia. Alude a los sacrificios realizados por el pueblo ruso contra los nazis, a los valores de los derechos humanos y las libertades que se han creado tras la segunda Guerra Mundial,  así como al derecho de las naciones a su autodeterminación, consagrado por la ONU. Considera que la justicia y la verdad están de su lado, y alienta a combatir por amor a la patria, pues la fuerza y la disposición para luchar son la base de la soberanía y la base sobre la que uno puede construir su hogar, su familia y su patria.

Llama a los soldados ucranianos a retirarse del combate, y avisa, a los que se vean tentados a intervenir en su contra poniendo obstáculos o creando amenazas a Rusia, de que la respuesta de “Rusia será inmediata y acarreará consecuencias que nunca han experimentado en su historia”.

¿Qué hay de verdad en este discurso?

(La realidad es compleja y multiforme, pero tras indagar sobre ello señalo resumidamente lo siguiente.)

  1. Es cierto que la OTAN se ha ido extendiendo por países del este europeo en los últimos años, como consecuencia de la petición de estos.

Algunos son antiguas pequeñas repúblicas de la URSS. Lo que no dice el discurso es que la razón fundamental que ha podido llevar a estas anexiones es el miedo que tienen estos países a las ansias imperialistas de Putin. En 2008 comenzó Ucrania su petición de entrada en a la OTAN, después la paralizó y finalmente la reforzó en 2014, el año en que Rusia respaldó las revueltas independentistas de la región del Dombás, y se anexionó Crimea y Sebastopol, tras ocuparlas y dar legitimidad a los referéndums que se hicieron para justificar su derecho a la reunificación con la Federación Rusa. Desde 2017 Ucrania ha intensificado su política para entrar en la OTAN y en la UE, hasta el punto de situar dichos objetivos en la reforma constitucional aprobada en 2019. Putin considera a la OTAN un peligroso adversario con interés en destruir Rusia o cercarla, por ello, en los últimos años su gobierno ha ido advirtiendo a la OTAN de que no podía realizar la adhesión de Ucrania. ¿Pero qué derecho tiene Rusia a inmiscuirse en las decisiones de un país soberano como es Ucrania? ¿O en las decisiones de la OTAN, de la que no forma parte? ¿Sus temores justifican la invasión? ¿Es cierto que la OTAN tiene intenciones imperialistas respecto a Rusia? ¿No es más cierto que Putin sí tiene esas intenciones respecto a Ucrania, Georgia, y otra serie de ex-repúblicas soviéticas asiáticas?

Lo que no dice el discurso es que la razón fundamental que ha podido llevar a estas anexiones es el miedo que tienen estos países a las ansias imperialistas de Putin.

Lo cierto es que la OTAN es un tratado militar de defensa que ha perdido gran parte de su sentido tras el fin de la guerra fría, cuyo único ejemplo de intervención militar bélica en los últimos años es Afganistán. Una intervención larga y seguramente mal planteada, pero no es momento para detenernos en ello. Lo que es evidente es que no hay pruebas de que la OTAN haya tenido como propósito ocupar Rusia, ni amenazarla, como mantiene Putin. Más de treinta años después de la caída de la URSS, que Putin argumente este peligro como real no deja de ser una paranoia y una forma de manipular a la población rusa y a su ejército, mediante el miedo y la rabia. Cosa que llevan haciendo mucho tiempo, seguramente porque el mismo así lo cree. Putin ha trabajado desde joven en  el espionaje soviético, con alto cargo en el FSB (sucesor del KGB), y quizá esta obsesión nunca le ha abandonado, como seguramente le pasará a gran parte de las personas de su círculo más cercano que provienen del mismo entorno, y que tienen importantes responsabilidades en el gobierno ruso. Sobre la peligrosidad de ello escribió Ruel Marc Guerecht.

Terminando este artículo he sabido que Zelenski, en pro de poner fin a la guerra de ocupación rusa, ha admitido que Ucrania no va a poder formar parte de la OTAN. Pero ahora necesita negociar un acuerdo de neutralidad ratificado por Rusia que de tranquilidad al país respecto posibles injerencias e intervenciones militares rusas.

  1. No hay pruebas del citado actual genocidio en la región del Dombás, ni Putin las ha dado.

La guerra en la zona se produjo en 2014, pareció que finalizaba con los acuerdos de Minsk I y II (2014-2015), pero los incumplimientos han sido constantes y los enfrentamientos entre el ejército ucraniano y los separatistas prorrusos (apoyados extraoficialmente por Rusia) llevan años afectando a la población civil, pero no se puede hablar de genocidio de millones de personas. En esta región la mayoría de la población habla el ruso y es prorrusa.

El tema es complejo, pero quizá el gobierno ucraniano debería haber otorgado un estatus especial a la región como se acordó en los acuerdos. Supongo que la continuidad de la contienda lo ha impedido, pero me falta información.

En todo caso, si el principal motivo de la invasión de Putin es garantizar la independencia de esta región solo habría ocupado esta región.

Por otro lado, precisamente Rusia salió de la Corte Penal Internacional cuando está publicó en 2016 un informe en el que se calificaba de ocupación la anexión de Crimea. Ucrania también llevó el caso del Dombás a la CPI.

Los enfrentamientos entre el ejército ucraniano y los separatistas pro-rusos llevan años afectando a la población civil, pero no se puede hablar de genocidio de millones de personas.

  1. Sí es cierto que en las fuerzas armadas ucranianas hay sectores neonazis ultranacionalistas.

De ello es ejemplo el batallón Azov. También hay partidos de extrema derecha ultranacionalistas, algunos con tendencias militaristas como Svoboda. Pero solo este partido de la extrema derecha obtuvo representación parlamentaria tras las elecciones de 2019, obteniendo 1 escaño. Por tanto, es falso que el país en general esté nazificado en la actualidad. Y es bueno añadir que el presidente actual, Zelenski, con mayoría absoluta, es judío.

Ello no es obstáculo para mencionar que en la Segunda Guerra Mundial hubo un reseñable colaboracionismo de ucranianos con los nazis en las matanzas de judíos, gitanos, comunistas, partisanos y soldados prisioneros rusos que tuvieron lugar en Ucrania (como en la masacre de BabiYar). En todo caso, es importante que la extrema derecha ucraniana sea controlada dado el peligro que representa para la democracia de su país y de Europa, por la tendencia paramilitar de muchos de sus componentes que tienen relaciones con afiliados de distintos partidos y grupos ultras de la extrema derecha en Europa y en el mundo. Como ocurre en España con las conexiones que tiene una delegación del partido Svoboda con La Falange y Hogar Social Madrid.

  1. La revolución del Euromaïdan

Que se gestó en las manifestaciones de la plaza de la Independencia de Kiev, fue la consecuencia de la confrontación de ultranacionalistas (extrema derecha) y europeístas ucranianos con el gobierno del presidente pro-ruso Yanukovich, quien renunció a un acuerdo de asociación con la UE y buscó la unión aduanera con Rusia. Dicha revolución fue violenta y supuso la deposición por parte del parlamento ucraniano del presidente que huyó y la convocatoria de nuevas elecciones, tras un periodo de gobierno interino. El presidente electo del momento y los posteriores han sido reconocidos internacionalmente. Por tanto, no se puede hablar de ilegitimidad del gobierno ucraniano.

  1. Por otro lado, es cuanto menos kafkiano que Putin invoque los derechos humanos y las libertades que según ellos garantizan desde la segunda Guerra Mundial.

Nada más lejos de la realidad. Ni en la época comunista, ni en la actualidad. Como todos aquí sabemos se censura la información no favorable al Gobierno, se detiene y encarcela a los manifestantes, especialmente a los contrarios a la invasión en estos momentos. Hay demasiados opositores políticos y periodistas que han perdido la vida siendo asesinados en circunstancias nunca aclaradas. Se fomenta la homofobia y el antifeminismo, se normaliza el machismo violento en el ámbito doméstico, así como cierta xenofobia y supremacismo. Todo ello mientras Putin se proclama garante de la Patria, la familia y el mundo espiritual ortodoxo. De hecho, su partido se define como conservador.

La ultraderecha rusa es muy activa en el campo de la generación de bots maliciosos, trolls y cuentas falsas en las redes sociales para extender bulos que divulgan en distintos países, especialmente durante las campañas electorales.

Además, la ultraderecha rusa es muy activa en el campo de la generación de bots maliciosos, trolls y cuentas falsas en las redes sociales para extender bulos y fake news que divulgan en distintos países, especialmente durante las campañas electorales, con el fin de manipular a sus poblaciones y desestabilizar a los países. Está demostrada su acción para aupar a Trump y hundir a Hillary Clinton en las elecciones estadounidenses. Igualmente se sabe de “contactos estrechos y regulares entre funcionarios rusos y representantes de un grupo de secesionistas catalanes en España, así como entre funcionarios rusos y el mayor donante privado para la campaña salida del Reino Unido de la Unión Europea”.

Solo para terminar, advertir que la mayoría de los rusos que viven en el extranjero no tienen por qué ser partidarios de Putin, ni la mayoría de los que viven en su patria. Tengamos cuidado con la posible rusofobia.

Yolanda Guío (@Guiocerezo

(Educadora y antropóloga)

1 Comentario

  1. Muy buen artículo para dejar claras las posiciones
    Estaremos de acuerdo que la guerra nadie la desea y, tal vez, las conversaciones sirvan para terminar algo que nunca debió de empezar
    Saludos

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