«Custodia compartida siempre, ¿sí o no?»

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Luego de visionar la película Custodia compartida de Xabier Legrand (que por cierto os animo a que veáis), me surgieron una serie de reflexiones.

Xabier Legrand es un director francés y es éste su primer largometraje. Según el director, en Francia cada dos días y medio muere una mujer por maltrato y desde hace diez años está muy interesado en este tema. Para escribir este guión realizó un exhaustivo trabajo de campo. Asistió a grupos de terapia para hombres maltratadores, se entrevistó con numerosas mujeres víctimas de la violencia machista, acudió a juicios, a comisarías, además de entrevistarse con psicólogos y con trabajadores sociales.

Se trata de una pareja que se ha divorciado y la madre solicita la custodia exclusiva de su hijo menor, con el fin de protegerlo de su padre al que acusa de ser violento. La juez sentencia a favor de la custodia compartida.

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Al comienzo del film, vemos a la jueza leyendo una carta del pequeño. No sabemos a qué atenernos, quién miente de los dos progenitores, cuál es el conflicto. Sin embargo, a medida que transcurre la cinta, ya vamos comprendiendo lo que ocurre y reflexionamos acerca de la poca atención que las autoridades prestaron a la declaración del menor cuando claramente manifestaba que no quería ir con su padre.

La película es un retrato descarnado sobre la violencia machista, aunque la mirada está puesta en los niños y en las consecuencias que sufren cuando las separaciones o divorcios son tan conflictivos, siendo los niños los más vulnerables e indefensos.

reflexionamos acerca de la poca atención que las autoridades prestaron a la declaración del menor

Nos invita a reflexionar sobre la custodia compartida. Tanto Francia como España mantienen el mismo debate. La custodia compartida es la primera opción legal, pero no siempre es la mejor opción en todos los casos. En Francia si la madre es maltratada, no ven ninguna razón para prohibir que los niños vean al padre.

La pregunta que subyace es si puede un hombre maltratador ser un buen padre. Muchos son los interrogantes: ¿Hasta dónde es capaz de llegar un padre o una madre con tal de hacer daño a su pareja?

No importa poner a los niños en situaciones de alto riesgo y que sean dependientes de cualquier capricho subjetivo de los padres. Tendría que prevalecer el amor por encima del odio, sin embargo, la realidad nos señala que en muchísimos casos ocurre lo contrario y los menores son tomados como piedra arrojadiza entre sus progenitores.

Los niños aprenden reproduciendo conductas, pero ¿qué aprenden estos niños que viven en un hogar donde imperan los gritos, la violencia y el maltrato? ¿Cuáles son los valores que se les están transmitiendo? En muchos casos nos encontramos con niños con falta de empatía, pérdida de valores, inseguridad. Pueden sufrir fobias, dificultades para amar a sus semejantes, fracaso escolar, dificultades en la adolescencia a la hora de enamorarse.

Otras señales pueden ser manifestar conductas adultas o infantiles inapropiadas para la edad del niño. Reacciones que pueden presentar agresividad extrema, excesiva preocupación por complacer a las figuras que representan la autoridad, sentirse continuamente enfermos, o sufrir accidentes. Digamos que son muchas las patologías que pueden desarrollar, porque es bastante difícil enfrentarse a la devastación que genera la ausencia de un deseo parental.

Tanto en Francia como en España son muchas las mujeres que retiran las denuncias y un porcentaje mínimo las que denuncian los hechos. Y uno de los posibles motivos podría ser que el momento de la denuncia puede ser un punto álgido del conflicto, un momento de incremento del riesgo, y la duración del proceso puede ser una experiencia abrumadora, agotadora, cuando no revictimizadora.

Si hacemos memoria, en Alzira, Valencia, el maltratador degüella a su hija de dos años, precisamente cuando la mujer le dice que va a denunciarlo.

La pregunta que subyace es si puede un hombre maltratador ser un buen padre

La custodia compartida tiene muchas aristas. Cuando un niño no quiere ver a su padre, no quiere saber nada de él, hay que tenerlo en cuenta. En cualquier caso las relaciones entre hijos y padres maltratadores deben ser vigiladas y muy protegidas.

En España hasta hace muy poco tiempo, las mujeres podían recibir ayudas económicas por parte del Estado si tenían una denuncia previa de maltrato. Afortunadamente, esto ha cambiado y otras figuras pueden avalar que una mujer sufre maltrato, por ejemplo un médico o trabajador social aunque no haya denuncia.

A veces no nos damos cuenta del panorama al que se enfrenta una mujer cuando decide dejar el domicilio conyugal porque su vida corre peligro. El problema es enorme. ¿Qué hace una mujer que no tiene trabajo y tiene niños? ¿Dónde vive, con qué se alimenta? ¿Si no tiene familia, a quién recurre? Por ese motivo es tan importante contar con partidas presupuestarias que contemplen la serie de problemas que la mujer maltratada deberá asumir.

Los recursos económicos son fundamentales. Se necesitan más juzgados especializados en familia y se necesitan fundamentalmente fiscales de menores. Tampoco hay expertos en este tema, los casos se eternizan, los juzgados funcionan con gran lentitud, están desbordados. Mientras tanto los niños crecen y siguen expuestos a estas experiencias. Se necesitan más casas de acogida, hay muchos niños huérfanos porque su madre murió asesinada, luego el padre se suicidó o está en la cárcel y existe muy poca o nada de ayuda para estos niños que están en instituciones o en la mayoría de los casos a cargo de los abuelos u otros familiares. También son necesarios recursos para invertir en prevención.

Se necesitan también terapias, tanto para las víctimas como para los maltratadores, que hagan hincapié en reflexionar acerca de sus actos y la relación que éstos tienen con su vida y con su historia, donde se pregunten el porqué de estas conductas.

Y en cuanto a la educación, se debe trabajar desde la infancia a favor de la igualdad. En relación a los jóvenes, que sepan diferenciar el amor de los celos, que aprendan a reflexionar sobre el respeto y los vínculos afectivos.

Por todo lo expuesto es sumamente importante contar con partidas presupuestarias que puedan hacer frente a todo este tipo de medidas.

No es éste mi primer artículo en ‘Haciendo vínculo’ sobre este tema, pero es una pandemia que lejos estamos aún de erradicar. Además, es una lacra que nos afecta a todos y todas y tiene carácter mundial.

Mirta García Iglesias

(Psicóloga-psicoanalista) Asociación Cultural Vínculo.

 

 

 

 

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