Cruz Roja ya ha atendido a 11.000 refugiados ucranianos en la Comunidad de Madrid

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Voluntario de Cruz Roja en una ambulancia, dispositivo de ayuda a refugiados ucranianos

Gracias a casi 900 voluntarios de la región, que además de ayuda en la emergencia, les acompañan en el proceso de adaptación y empleabilidad.

Cruz Roja ha atendido ya a cerca de 11.000 personas en la Comunidad de Madrid desde el inicio de la crisis de Ucrania. Así lo ha explicado la organización, que afirma que su acogida e integración “no sería posible sin el compromiso e implicación de los voluntarios”.

En total, 888 están ofreciendo ayuda en este operativo especial, 200 de ellos como traductores. Asimismo, otros 3.000 han manifestado su disponibilidad para incorporarse cuando sea necesario. El perfil de los participantes es el de una mujer (68,71%) con una edad media de 42 años, y estudios universitarios.

En España

A nivel nacional, el número de voluntarios asciende a 3.500. Estos han colaborado en la cobertura de sus necesidades básicas de alimentación o alivio emocional, y los traslados hasta el alojamiento, asistencia jurídica o ludoteca para menores. En total, 18 proyectos y más de 50.000 horas de dedicación en las primeras semanas de la emergencia. Destacan su antelación en la preparación de recursos y organización en el mes de febrero, que les ha permitido optimizar la respuesta y estar en activo para todos los escenarios posibles.

Por primera vez, los ucranianos son, por detrás de los españoles, la nacionalidad más numerosa entre ellos. Así, 200 de ellos a día de hoy cubren todos los puntos de llegada en su propio idioma. Son, además, personal “formado, que conoce el procedimiento, entiende las necesidades y respeta sus tiempos a su llegada”, ha añadido Benítez.

Además, Cruz Roja ha recibido más de 9.000 interesados en formar parte, que se preparan para poder unirse. Son más de 4.000 nuevas incorporaciones.

Llegada e integración

Actualmente se encuentran trabajando en la integración de la población llegada de Ucrania. Identifican viviendas para aquellas que puedan pasar a tener mayor autonomía. Los alojamientos deben cumplir con mínimos de accesibilidad, comunicaciones y cercanía a servicios educativos o sanitarios, para desarrollar una vida digna.

A su vez, les apoyan para crear redes de contacto en la zona. El director de voluntariado, Moisés Benítez ha explicado que “se les acompaña al nuevo colegio, a conocer el barrio e incluso a dónde pueden ir a comprar el pan”.

Desde la institución, remarcan la importancia de que “comprendan cómo funciona el Sistema de Acogida e Integración, dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Deben conocer sus derechos y cómo funciona todo el trámite administrativo para garantizar y poder acceder a todo tipo de ayudas”. La intención es que comiencen cuanto antes a hacer su vida en España, por lo reciben formación, orientación sociolaboral, apoyo económico, atención jurídica y psicológica o aprendizaje del idioma.

También recuerdan el impacto emocional que supone cualquier migración, especialmente en contextos de crisis. A las madres e hijos les afecta que sus parejas y padres puedan perder la vida en el conflicto. Explican que hay que atender esa necesidad también a largo plazo. Por eso, los acompañantes tienen experiencia en situaciones similares, como “la llegada de personas refugiadas afganas, sirias, subsaharianas o magrebíes, que han pasado por la solicitud de protección internacional anteriormente”.

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