Cómo te hace sentir la Selectividad, algo que no olvidarás

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SelectividadDesde el día 9 de junio y durante tres días consecutivos, nuestros jóvenes se enfrentan a un gran reto que es la Selectividad.

Los que ya lo hemos pasado, este momento de nuestras vidas nos dejó un recuerdo que aún nos hace estremecer, recordando sobre todo los días previos, las noches sin apenas dormir, la ansiedad, esa sensación que la gran mayoría hemos tenido de que, a pesar de dedicarle mucho tiempo al estudio no nos sentíamos preparados y veíamos el reto de superarla como algo casi inalcanzable, puesto que nos parecía imposible retener tanta información en nuestra mente para poder aprobar todos esos exámenes repartidos en ¡ tan solo tres días! y ¡seguidos!

Pues dejarme deciros queridos jóvenes lectores, que, los que hemos pasado por la Selectividad os entendemos perfectamente y que, la satisfacción que da el aprobarla no tiene comparativa que le haga justicia.

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Luego, para algunos, viene la sensación de frustración cuando, a pesar de todos los esfuerzos, algunos estudiantes que, aún aprobando la Selectividad, no conseguirán alcanzar la nota que requiere la carrera que desean cursar. Algunos de ellos lo volverán a intentar el año siguiente y otros optarán por cursar otra carrera para la cual no sienten tanta vocación como la que deseaban. Es una lástima que en tres días, nuestros jóvenes se “jueguen” su futuro, ¿no creen?

Por tanto, este momento que estáis experimentando, queridos estudiantes, os va a llenar de infinidad de sensaciones, emociones, momentos,..que se quedarán en vuestra memoria para siempre. Todo aquello que vivimos y experimentamos con emociones se nos fija de manera permanente en nuestra mente. Es por ello que tienen tanto poder los cuentos o las historias. Hacen que se nos fijen a la memoria con mayor facilidad.

«Cuanto mayor es la emoción que sentimos, mayor será el efecto que produzca en nuestros recuerdos»

Todo esto son emociones que no podemos evitar sentir aunque sí sería muy valioso saber controlarlas. Por eso es tan importante conocer la habilidad de gestionar nuestras emociones, porque, queramos o no, las emociones forman parte de nuestro ser. Además de que, si conocemos con anterioridad cómo somos emocionalmente podemos ponernos en acción para que podamos alcanzar en mayor grado nuestro objetivo final. Por ejemplo: imaginar que os cuesta concentraros y que cualquier objeto de vuestra sala de estudio es ideal para desviar vuestra atención de la actividad que estabais realizando; ¿os ha pasado alguna vez? Ahora bien, ¿os habéis fijado cómo aumenta vuestra capacidad de concentración cuando se acerca la fecha señalada?

Hay un texto que refleja muy bien esto que os he mencionado que dice: «Délo por cierto, señor. Cuando un hombre sabe que le van a ahorcar dentro de quince días, concentra sus pensamientos de una manera maravillosa»: Samuel Johnson.

Si, así es, cuando nuestra mente está bajo presión y le mandamos sin darnos cuenta mensajes como: “ya no queda nada”, “es dentro de unos días”, es impresionante cómo somos capaces de devorar “tochos” de hojas que parecen interminables en tan solo unas horas y pasar a otra asignatura, para poder repasarla también. ¿Os resulta familiar? Sí, ¿verdad?

Así es, no conocemos el potencial de nuestra mente hasta que no nos vemos en situaciones límite, pero, figuraros cómo seríamos si controlásemos nuestro potencial siempre que quisiéramos y poder ponerlo a nuestro servicio para el logro de objetivos, sin necesidad de estar en “tiempo límite”.  Eso es lo que consigue el buen coaching y la inteligencia emocional en las personas, llegar a conocer las emociones y las creencias que les potencian para mejorar los resultados y, por otro lado, saber cuáles son  las emociones y las creencias que les limitan para trabajarlas y plantear un plan de acción para así diluirlas lo máximo posible para alcanzar la mejor versión de uno mismo.

Pero mis queridos lectores, lo que ya no se ha hecho ya no hay tiempo de hacerlo así que, os dejo unos consejos para estos días:

  • Relajaros previamente unos minutos antes, respirando profundamente: inspira en cinco segundos y expira en otros cinco. Notaríais una gran mejoría en vuestro estado mental.
  • Evitar el repaso final, os causará mayor ansiedad y bloqueará vuestra mente.
  • Intentar dormir ocho horas, el descanso es fundamental para la lucidez mental.
  • No ir al examen con el estómago vacío. El cerebro es nuestro consumidor más grande de energía.
  • Llegar con tiempo a las pruebas, evitará aumentar los nervios.

Sin más, desearos que viváis estos tres días con agrado, que, aunque tengáis la sensación contraria estáis sobradamente preparados y vuestro esfuerzo se verá recompensado. Disfrutar de esta etapa de vuestra vida y ¡feliz aprobado a todos!

 

Gema Ricote (@Gemaricote)

(Coach profesional certificada por ASESCO).

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