Cómo afrontar psicológicamente la crisis del coronavirus covid-19

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Desde el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid han ofrecido algunas pautas dirigidas a la población general y de riesgo, destinadas a promover un «afrontamiento psicológico adecuado».

El grupo de trabajo de Urgencias y Emergencias han explicado que ante la evolución de la situación comunicada a través de noticias y advertencias, «no siempre se hace de la forma adecuada, bien por falta de rigurosidad, forma de comunicación, o sobredimensión de la misma». Consideran que «esto puede influir en el estado emocional de las personas, dando lugar a conductas de alerta que se muestran poco eficaces a nivel personal y social».

Desde el Colegio y ante la incertidumbre que ocasionan este tipo de situaciones, piensan que hay que prestar atención a los cuidados relacionados con la propia prevención de la transmisión, tales como las medidas de higiene, como a aquellos cuidados que tienen que ver con la salud emocional.

En primer lugar se dirigen a las personas que no tengan el virus y que puedan estar sintiendo «emociones con alta intensidad y/o persistentes como nerviosismo, agitación, sensación de peligro inminente o incluso pánico», pensando continuamente en este tema, lo que les provoca problemas de sueño, aumento del ritmo cardíaco o preocupación permanente por las personas de su entorno., entre otros síntomas.

A ellas les recomiendan identificar pensamientos que puedan generar malestar, ya que, «pensar constantemente en la enfermedad puede hacer que aparezcan o se acentúen síntomas que incrementen su malestar emocional». Reconocer las emociones y aceptarlas y «si es necesario, compartir la situación con las personas más cercanas para encontrar la ayuda y el apoyo que necesita».

También sugieren hacerse preguntas y buscar pruebas de la realidad, datos fiables para conocer los hechos «que ofrecen los medios oficiales y científicos» y evitar información que no provenga de estas fuentes. Informar a los seres queridos «de manera realista», y adaptarla a su nivel de comprensión, especialmente a menores o personas especialmente vulnerables como ancianos; aconsejan contrastarla.

Es importante evitar la sobreinformación y «estar permanentemente conectado», ya que no hará estar mejor informado y «podría aumentar su sensación de riesgo y nerviosismo innecesariamente».

Pautas y autocuidado

Desde el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid aconsejan mantener una actitud «optimista y objetiva» y pensar que se es «fuerte y capaz». Acompañarla llevando a cabo hábitos adecuados de higiene y prevención que recomienden las autoridades sanitarias.

Es importante evitar hablar permanentemente del tema; apoyarse en su familia y amigos; ayudarles a mantener la calma y a «tener un pensamiento adaptativo a cada situación».

Destacan además la relevancia de «no contribuir a dar difusión a bulos y noticias falsas», ni  alimentar el miedo ni el de los demás. Todo ello procurando «hacer vida normal y continuar con sus rutinas».

Finalmente, cree conveniente tener cuidado con las «conductas de rechazo, estigma y/o discriminación», debido a que el miedo puede hacer que comportarse de forma impulsiva, rechazando o discriminando a ciertas personas.

Población en riesgo

Para los colectivos de riesgo indicados por la autoridades sanitarias recomiendan seguir las recomendaciones y medidas de prevención que establezcan y confiar en ellos «porque saben lo que tienen que hacer», «tienen los conocimientos y los medios».

Obtener información «de forma realista» y no trivializar el riesgo «para intentar evadir la sensación de miedo o aprensión a la enfermedad». No obstante, creen importante no magnificar el riesgo real que se tenga. «Sea precavido y prudente sin alarmarse», afirman.

En el caso de que les hayan recomendado medidas de aislamiento, consideran necesario tener presente que «es un escenario que puede llevarle a sentir estrés, ansiedad, soledad, frustración, aburrimiento y/o enfado, junto con sentimientos de miedo y desesperanza, cuyos efectos pueden durar o aparecer incluso posteriormente al confinamiento». Para ello recomiendan «mantenerse ocupado y conectado con sus seres queridos».

Finalmente, les aconsejan tener una rutina diaria y aprovechar para hacer aquellas cosas que le gustan pero que habitualmente por falta de tiempo no puede realizar (leer libros, ver películas, etc.).

Con la enfermedad

Para las personas contagiadas, además de las recomendaciones anteriores, recomiendan gestionar los «pensamientos intrusivos» y no ponerse en lo peor anticipadamente.

También apuntan a no alarmarse «innecesariamente» y ser «realista», ya que «la inmensa mayoría de las personas se están curando».

En el caso de que se sienta miedo, aconsejan apoyarse en la experiencia que se tiene en situaciones similares, como pensar en las enfermedades que se han superado en la vida con éxito.

 

 

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