¿Cómo afectan el calor y el sudor a algunas afecciones dermatológicas?

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Como la hidrosadenitis supurativa.

Acciones tan normales como utilizar desodorante o productos de depilación, muy comunes sobre todo en épocas estivales, pueden tener consecuencias negativas para personas con hidrosadenitis supurativa, según el Barómetro de Antonio Martorell y Silvia Lobo Benito que presentaron en marzo la American Academy of Dermatology Annual Meeting.

Ello supone un problema para los pacientes con esta enfermedad que, ante altas temperaturas como las que se están sufriendo en España durante las últimas semanas, tienen que extremar los cuidados de los principales síntomas.

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La hidrosadenitis supurativa (HS) es una enfermedad dermatológica, inflamatoria, crónica progresiva y muy invalidante. En España el 1% de la población española -cerca de medio millón- la tiene en alguno de sus grados (leve, moderado o severo).

“Gestos cotidianos como el uso de desodorantes y productos de depilación y rasurado en las zonas afectadas deben evitarse a toda costa”, explica la presidenta de Asociación Española de Enfermos de Hidrosadenitis (ASENDHI), Silvia Lobo. “No se deben utilizar afeitadoras, en su lugar, se recomienda la depilación láser ya que puede disminuir los brotes en algunos pacientes; son tratamientos antiinflamatorios directos y por lo tanto disminuyen el riesgo de obstrucción del folículo al disminuir su grosor”.

Además de estos consejos, existen factores difíciles de controlar como son los hormonales y la predisposición genética, pero se recomienda hacer uso de ropas holgadas. “No hay que olvidar que la fricción por sobrepeso, el tabaquismo, el uso de ropas ajustadas, la ropa interior sintética, el calor y el sudor son factores que pueden complicar los brotes”, comenta la presidenta de ASENDHI.

Alto impacto emocional

Según el II Barómetro de la Hidradenitis Supurativa, impulsado por ASENDHI, ésta tiene un impacto psico-social alto y, de hecho, un 37 por ciento sufre un impacto severo en el día a día, porcentaje que sube hasta el 60% si incluimos a aquellos que consideran que en algún momento se ven limitados, generalmente por el dolor.

Estos datos se deben, entre otros factores, a que la enfermedad se caracteriza por la presencia de lesiones inflamatorias dolorosas, ocasionalmente supurativas, que se manifiestan en forma de nódulos, úlceras y abscesos inflamados.

Estos síntomas se presentan en zonas con pliegues siendo los más habituales: axilas, ingles, genitales y, en el caso de las mujeres, zona inframamaria. “Se trata de zonas donde suele haber fricción y sobre todo donde también se acumula el sudor, algo que en verano se incrementa exponencialmente”, indica Lobo. “Esto unido a que en muchas ocasiones no queremos que se nos vea la piel para no hacer visibles las heridas fruto de la evolución de la hidrosadenitis, hace que las personas que la padecemos tengamos la autoestima muy afectada”.

Además, se trata de una de las enfermedades dermatológicas con mayor impacto en la calidad de vida de los pacientes, comparable a la pulmonar obstructiva crónica (EPOC), diabetes, enfermedad cardiovascular y a diferentes tipos de cáncer. Pertenece al grupo de las inflamatorias inmunomediadas (IMID, por sus siglas en inglés), y el 18% de sus pacientes tienen, a su vez otra patología de este tipo, siendo las más comunes la artritis reumatoide (31%), la psoriasis (26%) o la colitis ulcerosa (12%).

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