¿Cada vez más deshumanizados?

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Globalización¿Qué nos está pasando? ¿Qué provoca que contemplemos impávidos un sinfín de injusticias que ocurren diariamente?

Estamos tan inmersos en nuestro propio “mundo”, tan ensimismados que hemos perdido la capacidad crítica.

Esta época caracterizada por un capitalismo salvaje, hace que prolifere un individualismo sin precedentes, donde prima el sálvese quien pueda y esto ocasiona que los individuos estén cada vez más desorientados.

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Tan preocupados estamos por nuestra propia existencia, que lo que ocurre a nuestro alrededor se nos torna invisible.

De más está decir que ayuda a aumentar este panorama, por ejemplo la masiva información que recibimos a diario. Yo diría que más que información es intoxicación.

Son tantas y tantas las noticias que nos llegan, que nadie es capaz de centrar la atención en aquellas que realmente nos tendrían que causar preocupación y deberían ponernos en alerta.

Considero que la masiva información provoca un exceso de ruido, como apuntaba antes, a una intoxicación que ya no nos permite atender a lo realmente importante.

Como miembro de una asociación que atiende a las distintas demandas relacionadas con un menor o mayor riesgo de exclusión o de ruptura del vínculo social, hay noticias que no pueden dejar de alarmarme, porque siento que nos estamos tornando indiferentes.

“no hay ley para los excluidos. La condición del ser excluido consiste en la ausencia de ley aplicable a él”

Bajo el significante de la globalización nos han querido vender la idea de una sociedad más justa, muy moderna y sin precedentes. Sí, asistimos a una globalización económica, pero no así a una globalización de la justicia, la sanidad, la educación, la política.

Se supone que algo global significaría que es común para todos, sin embargo, como apuntaba nuestro querido José Luis Sampedro, paradójicamente la globalización muestra una creciente, agravante y progresiva desigualdad.

Hace pocos días la prensa nos comunicaba la muerte de más de 300 inmigrantes que intentaban cruzar el canal de Sicilia. Fue una noticia intrascendente. Señores, estamos hablando de la muerte de más de 300 personas, sin embargo, al ser ciudadanos de última categoría, su desaparición importa a unos pocos.

Desapariciones que no harán más que incrementarse, dado que la Unión Europea ha pasado de tener una política de protección ante el auge masivo de inmigración, a una política de control y seguridad de las fronteras. Siendo esta última política más rentable, porque ocasiona menos gastos, a costa de ocasionar más muertes.

Como dice Zygmunt Bauman, sociólogo polaco, no hay ley para los excluidos. La condición del ser excluido consiste en la ausencia de ley aplicable a él.

Y en nuestro país, por ejemplo en Valencia, durante este mes nos informan de una tercera muerte ocasionada por el frío.

Sabemos además que cada vez es mayor y sin precedentes, la brecha que se ha abierto entre ricos y pobres. Son alarmantes los índices de pobreza infantil, son numerosas las familias angustiadas y condenadas a la marginación. Y qué decir acerca de las políticas que se implementan en los centros de internamiento de inmigrantes, que se asemejan más a cárceles que a centros de acogida.

Como ejemplo, cómo es posible que la vacunación infantil no sea obligatoria, y además no sea gratuita, a pesar de que nos dicen lo contrario, pero lo cierto es que en la Comunidad de Madrid, con los recortes imperantes, la vacuna del neumococo que previene de una  gran número de infecciones (neumonía, sinusitis, peritonitis, etc) y de procesos invasivos severos (meningitis, sepsis, etc) cuesta su dosis 80 euros, teniendo los niños que recibir cuatro dosis.

Sin embargo, si llevamos a los niños en nuestro coche y no cumplimos con la reglamentación establecida para su traslado, somos multados. Sí, es obligatorio lo que podría suponerse del orden privado, y no lo es, aquello que atenta contra el bien público.

Asistimos en Europa a una aplicación de políticas neoliberales que nos están conduciendo al desastre. Europa hace tiempo que ha abandonado propuestas de orientación socialdemócratas.

“Todo aquello que apunta a defender la democracia, los derechos humanos, la participación ciudadana, se tilda de populista”

Vivimos una involución social y democrática, y debemos estar muy alertas porque hay un uso perverso y contaminante del lenguaje.

Todo aquello que apunta a defender la democracia, los derechos humanos, la participación ciudadana, se tilda de populista. Se trata de que confundamos lo que es el populismo, con movimientos populares progresistas y críticos con el poder y con políticas que responden a los intereses financieros.

Se intenta que nos confrontemos a una discusión estéril y que no nos lleva a ninguna parte, abriendo una brecha entre la izquierda y la derecha.

Considero que basar la discusión bajo estos parámetros es inútil y nos aleja de lo que realmente es lo importante.

La caída del muro de Berlín en 1989, es un punto de inflexión. Ya no vale hablar de izquierdas o de derechas. A mi juicio lo importante es pensar en políticas que consideren el bien de la mayoría, en detrimento de unas minorías que son las que actualmente son las beneficiadas.

Lo cierto es que ahora vivimos en un estado de servidumbre, esclavizada a los poderes financieros. Se trata de que juntos refundemos los valores democráticos de la Unión Europea.

 

Mirta García Iglesias

(Psicóloga clínica-Psicoanalista. Socia fundadora Asociación Vínculo)

Foto: Juan Manuel Cruz del Cueto.

 

3 Comentarios

  1. Mirta, espero que siempre tengamos personas como tú para que nos abran los ojos a los que necesitamos de continua reflexión, pero más aun que aquellos que se encuentran aun en el limbo aprendan también a abrir los ojos.

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