¡Basta ya de tanta hipocresía!

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Refugiado detenidoLa imagen del pequeño Aylan, ese niño sirio que las aguas arrojaron en las costas turcas, ha recorrido el mundo entero. Imagen que ha conmocionado y herido sensibilidades.

Sin embargo, lo que causa estupor, es la actitud de las clases dirigentes que deberían –aunque no tienen la intención- elaborar estrategias, planificar políticas inmigratorias, otorgar legítimo derecho al asilo. Reitero que lo que causa estupor es que a partir de esa fotografía se han rasgado las vestiduras. ¡Cuánta hipocresía! Podríamos preguntarnos cuántos pequeños Aylan han muerto, devorados por el mar a lo largo de éstas últimas décadas.

Pareciera que mientras no vislumbramos las imágenes, mientras no subjetivamos los acontecimientos, éstos no ocurren. Continuamos con nuestras rutinas, nuestras vidas y es precisa la visión concreta de un hecho tan desgarrador para despertar de nuestro ensimismamiento.

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Es increíble el hecho de que aún los 28 no se pongan de acuerdo para afrontar esta crisis migratoria que marca un hito sin precedentes.

El hombre ha inmigrado desde tiempos remotos, en pos de una vida más digna. Ha dejado su tierra, ha abandonado sus tradiciones, su familia, su casa, su lugar, sus afectos. Es duro el desarraigo, es difícil vivir en el exilio y muchos han sucumbido en el camino.

Aunque esta vez, la contemplación de riadas de gentes conformadas por hombres, mujeres, niños, caminando, atravesando mares y fronteras y enfrentándose a situaciones límite, con el agravante de las mafias que los expolian; causa verdadera conmoción.

La actitud de determinados países, por ejemplo Hungría, causa indignación. La paradoja reside  en que son las autoridades húngaras las que están indignadas porque la ONU las critica por su trato,- yo diría maltrato-a los refugiados.

Si nos remitimos al diccionario, la palabra dignidad define la cualidad de las personas por la que son sensibles a las ofensas, desprecios, humillaciones o faltas de consideración.

“los intereses fácticos que están en juego son los que marcan el camino a seguir”

¿Será que las autoridades húngaras, no conocen el significado de dignidad? ¿Ellos se consideran dignos? Rocían con gas pimienta a los refugiados, lanzan gases lacrimógenos a mansalva, y les ofrecen, según fuentes periodísticas, un panecillo, un trozo de queso y una botella de agua, como única comida diaria. Son miles de refugiados hacinados en las peores condiciones y tratados como animales.

Creen que imponiendo medidas restrictivas, construyendo vallas, juzgándoles, encarcelándoles, podrán detener este éxodo imparable. Si uno huye de la muerte, es capaz de enfrentarse a las condiciones más inhóspitas con tal de sobrevivir.

Es vergonzoso observar cómo y como casi siempre ocurre cuando nos referimos a situaciones que requieren prontitud y celeridad, los poderes políticos discuten, dirimen distintas soluciones, y se enfrentan a aporías que no los llevan a ninguna parte.

Es imperativo encontrar rápidas soluciones, pero mientras no se atajen las causas que provocan estas huidas masivas, éstas se seguirán sucediendo a pesar de cuántas políticas restrictivas y sancionadoras traten de imponer.

También hay distintas clases de inmigrantes. Nosotros, desde la década de los 90 asistimos a la llegada de subsaharianos y personas de distinta procedencia africana con la peculiaridad de ser negros, lo que agrava aún más su condición. Por otro lado, y siguiendo con la misma actitud hipócrita, tenemos los centros de internamiento de inmigrantes colapsados, donde se implementan políticas que se asemejan más a la vida en las cárceles que a centros de acogida.

Hace ya rato que la Unión Europea ha abandonado una política de protección ante el auge masivo de inmigración, optando por una política de control y seguridad de las fronteras. Siendo ésta última más rentable porque ocasiona menos gastos, a costa de ocasionar más muertes.

Por eso señores, basta ya de tanta hipocresía, significantes vacíos, palabras huecas, y actúen. Sinceramente, no creo que lo hagan, no es que yo tenga una visión pesimista, sino que los intereses fácticos que están en juego son los que marcan el camino a seguir. No olvidemos que en la mayoría de los países europeos son las políticas neoliberales las que están trazando la marcha de la historia.

Ante eso, nos queda la lucha, solidaridad, apoyo, denuncia, y diferentes acciones encaminadas a tratar de que esta sociedad sea un lugar menos árido y más acogedor para la mayoría de los seres que la habitamos.

 

Mirta García Iglesias

Psicóloga Clínica-Psicoanalista (Socia Fundadora de la Asociación Vínculo)

Foto: Montecruz Foto

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