Aumenta un 4,49 por ciento el porcentaje de denuncias presentadas por la víctima de violencia de género

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Bien en comisaría o en el juzgado, según las estadísticas que el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género ha hecho públicas hoy relativas a la Comunidad de Madrid.

De los datos facilitados, destaca el ligerísimo aumento del número de víctimas y denuncias y la disminución de las órdenes de protección solicitadas a los órganos judiciales. Esto pone de manifiesto que las consecuencias de la crisis sanitaria causada por el COVID-19 se han mantenido también durante el primer trimestre de este año.

Entre el 1 de enero y el 31 de marzo se registraron en la Comunidad de Madrid 5.580 denuncias, un 0,1 por ciento más que hace un año y hubo 5.472 víctimas, lo que equivale a un aumento del 0,5 por ciento. Del total actual, 3.049 (55,7 %) eran españolas y 2.423 (44,25 %), extranjeras.

También llama la atención que el porcentaje de denuncias presentadas directamente por las víctimas, bien en comisaría (4.187, el 75 % del total) bien en el juzgado (68, el 1,21%), ha aumentado con respecto al ejercicio anterior al pasar del 71,72 % al 76,21 % de todas las registradas. Es decir, siete de cada diez.

También han experimentado un ligereo descenso las denuncias presentadas por los familiares de la víctima, si bien éstas siguen manteniéndose en un porcentaje muy bajo. En el primer trimestre de 2020 apenas fueron el 1,66 por ciento del total; este año, entre enero y marzo, representaron el uno por ciento: 56 denuncias se presentaron ante la policía y seis en el juzgado.

En cuanto a las órdenes de protección, se solicitaron ante los juzgados de violencia sobre la mujer y ante los de guardia de la región un total de 1.195, un 5,7 por ciento menos que hace un año.

Sin embargo han aumentado sensiblemente el número de sentencias dictadas por los distintos órganos judiciales (juzgados de violencia sobre la mujer, juzgados de lo penal y audiencias provinciales), que fueron 301, frente a las 241 dictadas en el primer trimestre de 2020. La proporción de sentencias condenatorias experimentó un leve descenso, al situarse en el 71,4 % del total de dictadas, un 0,5 por ciento menos que en el periodo precedente de referencia.

España

La tasa de víctimas de la violencia de género en toda España fue de 14,2 por cada 10.000 mujeres, prácticamente la misma que hace un año (14,4).

Por comunidades autónomas, fue la de Murcia, con 19,7 víctimas por cada 10.000 mujeres. También por encima de la media nacional se situaron Baleares (18,5), Comunidad Valenciana (18,3), Canarias (18,2), Andalucía (16,1) y Madrid (15,6).

Los territorios con una ratio más baja que la media nacional fueron Cantabria y Castilla-La Mancha (12,7), Cataluña (11,9), Navarra (11,7), Asturias (11,6), País Vasco (10,6), La Rioja (10,4), Galicia (10,3), Extremadura (19,1), Aragón (10) y Castilla y León (9,6).

La presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, Ángeles Carmona, ha señalado «que entre enero y marzo de este año, del número de denuncias, de víctimas y de órdenes de protección no supone un descenso real de la violencia machista en nuestro país. Esos números son aún reflejo del efecto causado por la crisis sanitaria en este ámbito, donde las restricciones a la movilidad han supuesto un escollo más para las víctimas a la hora de dar el paso y denunciar. De hecho, desde que se decretó el estado de alarma, el 14 de marzo del pasado año, se ha producido un descenso más o menos acusado, pero constante, de esos indicadores. 

Además, en su opinión, los asesinatos ocurridos desde el 9 de mayo -uno cada 3 días- «ponen de manifiesto que la violencia machista ha estado larvada durante la crisis sanitaria y, con el regreso a nuestros hábitos previos a la pandemia, se ha vuelto a mostrar con toda su crueldad. Las restricciones a la movilidad han permitido a los maltratadores tener el control absoluto sobre sus víctimas. Con la vuelta a la normalidad, la situación ha cambiado: ha desaparecido ese férreo control y la consecuencia es la que todos estamos presenciando con horror». 

Por tanto, considera que «no se puede bajar la guardia. Ni las instituciones, cuyo deber es proteger a las víctimas de la violencia machista y no dejar impunes estos delitos; ni tampoco el conjunto de la sociedad, pues en nuestras manos, en las de cada ciudadano, está la posibilidad de prestar ayuda a una mujer que está sufriendo malos tratos«.   

 

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