Asociaciones y Fuerzas de Seguridad buscan esclarecer las 14.000 desapariciones en España

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Fotos de desaparecidos

“Es lo peor que le puede pasar a una familia, nadie está preparado psicológicamente para esto porque no existe un punto y final. No sabes verdades, ni repuestas, ni tampoco las aporta la justicia”.

Con estas palabras Joaquín Amills, presidente de la asociación SOS Desaparecidos y padre de un hijo desparecido en 2008, describe a Villaviciosadigital el sentimiento común de los familiares de las 14.000 personas de las que se desconoce su paradero en nuestro país, según cifras aportadas por esta asociación.

Ante esta “alarmante cifra”, Amills denuncia que las cosas no funcionan por la falta de recursos y actuaciones. “Estamos cansados de  buenas palabras y de que no haya hechos. Exigimos al Gobierno un  protocolo de actuación a nivel oficial a través del cual se difundan los datos de los desaparecidos con premura y seriedad y la realización de  bases de datos por las cuales se choquen los perfiles de los desaparecidos con los de los cuerpos sin identificar. También necesitamos respuestas a cuántos desaparecidos hay, a si es verdad que hay más de 5.000 cuerpos pendientes de identificar en los depósitos de España y a si es verdad que hay cadáveres anónimos a los que no se les ha efectuado las pruebas de ADN en más de un año. Somos conscientes de que es así”, dice Amills.

Raúl Casero
Raúl Casero.

Casos en Madrid

Siempre que se habla de desaparecidos en Madrid es inevitable hablar de los casos de Paloma Sierra y Raúl Casero, dos jóvenes madrileños que desparecieron un día in dejar rastro.

Amills ha destacado el caso de Paloma Sierra, una joven desaparecida en Madrid, en 2007. Después de tres años de incertidumbre por parte de la familia, la Comisaría General de la Policía Judicial le informó a su madre que tras el número 19 del cementerio de Carabanchel, se encontraban los restos de su hija. Paloma había muerto un día después de la denuncia de su desaparición. «Yo me pregunto por qué la Policía, al saber que había un cadáver, no cayó en la cuenta de que podría ser el de mi hija. Entre mi denuncia y su aparición apenas pasó un día. Me cuesta mucho entenderlo”, aseguró la madre de Paloma en una entrevista a El País.

Raúl Casero fué un joven que desapareció hace once años. A las 48 horas, se denunció el suceso ante la Policía y durante más de una década su familia le buscó en albergues de Madrid, en poblados chabolitas etc, hasta que el pasado año, la Policía les informó que Raúl murió atropellado en la M-40 a las pocas horas de desaparecer. Iba indocumentado. Permaneció  cuatro meses sin identificar en el anatómico forense y como nadie reclamaba el cuerpo el juez ordenó su enterramiento.

 Actuaciones ante desapariciones

Además de apoyar a las familias afectadas, la asociación SOS Desparecidos ayuda a encontrar a los ausentes. Tras examinar la denuncia, consideran si el caso es de alto riesgo (niños, ancianos, personas con problemas de salud) y si es así, difunden su foto a través de 25.000 cibervoluntarios, de redes sociales y de la web de la asociación. “También colaboramos con asociaciones de otros países”, explica  Francisco Jiménez, coordinador de SOS Desaparecidos,  quien también apunta que el 99 por ciento de todas de las desapariciones no son inquietantes. “En este último caso,  no actúan los cibervoluntarios, pero sí lo denunciamos por redes sociales y la web”.

Por otra parte, Mario miembro de la Policía Judicial de Villaviciosa (Guardia Civil), explica que tras recibir la denuncia de una desaparición, primero se valora si ésta ha sido por voluntad propia o forzada, a continuación se estudia el entorno cercano del afectado y los lugares donde pudiera estar. “Los primeros momentos son los más importantes”, asegura el agente.

Madre de Paloma Sierra. Fuente:El Pais
Madre de Paloma Sierra. Fuente:El País.

“En las 48 primeras horas , la Policía Judicial recoge huellas, imágenes de cámaras de seguridad de donde fue vista la persona la última vez, en los 15 siguientes días se ocupa del caso la Unidad Territorial, aunque nosotros seguimos pendientes y después la Comandancia de Madrid”, explica el agente.

“También es importante la actuación de familias y amigos, la colaboración ciudadana, la pegada de carteles, conceder entrevistas a los medios…”, dice.

Buena muestra de la colaboración ciudadana, la encontramos hace un año en Madrid, con la desaparición de Serafín un anciano con demencia. “No volvió a casa, lo denuncié y a las horas llamó la Policía diciendo que lo habían encontrado dos chicos caminado por la carretera hacia el pueblo donde pasó su infancia. Los dos chicos le vieron desorientado y muy mayor, lo llevaron a la Policía”, explica a Villaviciosadigital Pili, la esposa del anciano.

“Depende del caso se toman unas medidas u otras, pero siempre con mucho esfuerzo y humanidad porque una desaparición es el cáncer de una familia, la va mermando poco a poco, hasta que la demuele”, considera Mario.

Desde la Policía Nacional, sólo comentan que la actuación “siempre depende del caso”.

Elena G. Moreda 

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