«Amores perversos I: las relaciones con personas con actitudes ‘pasivo- agresivas'»

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Yolanda Guío.

Por febrero escribí esta columna que no publiqué porque pensé que no era el momento. Ahora, con motivo de la reclusión doméstica en que nos encontramos para frenar la expansión del Covid-19 que obliga a muchas parejas a convivir muchas horas y se tiene tiempo para la reflexión personal y la comunicación con las personas cercanas e incluso con las que no convivimos (con llamadas telefónicas o utilizando aplicaciones de Internet), creo que es el momento de publicarla por si pudiera ayudar a minimizar este tipo de actitudes corrosivas en la pareja, la familia… ¡Ojalá!

Hace poco ha sido el día de San Valentín, “día de los enamorados”, así que aprovechando estas fechas en las que tanto se habla de amor, voy a comenzar lo que puede terminar siendo una serie de textos contra distintas formas de malquerer frecuentes en las relaciones de pareja que producen un sufrimiento innecesario. Nos centraremos en la pareja, pero se puede hacer extensivo al resto de relaciones: de amistad, familiares, laborales. Por supuesto lo que se va a desmigar en este artículo son características más o menos generales de un tipo de comportamiento en las relaciones de pareja, pero quiero dejar claro que cada persona es un mundo, y que mi acercamiento es personal y divulgativo.

Una persona pasivo-agresiva es aquella que cuando no le gusta lo que le dices, lo que haces o cómo la tratas, en vez de decírtelo toma represalias contra ti. No es asertiva. La venganza puede ser variada: te ignora cuando le hablas y/o se aleja de tu lado de forma precipitada, no te contesta cuando le mandas mensajes por Whatsapp u otro medio. Si le haces ver que ha tardado en contestarte te puede mentir diciendo que no lo había visto, no tenía cobertura, estaba a tope de trabajo… (¡Ojo! No confundamos a una persona que tarda en contestar un mensaje virtual, si no es urgente ni importante, con una persona que lo hace para molestarnos). Otra forma de venganza es contestar (en seguida o después de un continuado silencio) haciéndote comentarios fuera de lugar o hirientes (incluso con iconos o memes si es por Internet) que no contestan directamente al tema de la conversación, también puede cambiar de opinión sobre planes comunes diciendo que no estaban claros, que no se sentía totalmente incluida en ellos, que quizá no sean pertinentes, etc. Si la persona es impulsiva, la venganza es inmediata.

Son un cúmulo de contradicciones andante

Si intentas hacer ver a esa pareja pasivo-agresiva que está reaccionando de una manera que no entiendes y/o que te disgusta, normalmente no recogerá tu pregunta o queja, hará como que no pasa nada raro, o te dirá que eres muy susceptible, o que lo/la estás agobiando, para que dejes de hablar del tema, incluso si estáis hablando por teléfono puede llegar a cortar la conversación. En algunos casos, si sigues molesto/a o exigiendo una explicación puede proponerte veros menos, dejar de veros por un tiempo o incluso separaros si vivís juntos. Normalmente lo justifica indicando que la relación no puede funcionar porque sois muy distintos, buscáis cosas diferentes en la pareja, no se siente a gusto en ella, se siente cuestionado, juzgado… Se instala en el negativismo respecto a la relación común, haciéndote responsable, aunque solo sea con expresiones vagas. En algunos casos, si consigues profundizar en ello porque lo necesitas, terminará haciéndote totalmente culpable de la crisis, aludiendo al hecho previo que le molestó, que magnifica en extremo, y de paso a ofensas anteriores que tiene acumuladas en su corazón. Normalmente lo hará tirando del historial de ofensas que justifiquen su forma de actuar. La persona pasivo-agresiva se concibe a sí misma sobre todo como víctima.

¡Ojo! Tirar de historial de ofensas lo hacemos todos y a veces es bueno, sirve para poner límite a personas cercanas que están abusando de nuestra confianza, cariño, dedicación, etc. Lo que distingue a una persona pasivo-agresiva, de otra que no lo es, es que se ofende por muy poco, o por algo que no es en sí una ofensa, si no que es algo que le hace sentir insegura en su relación contigo o que hiere su orgullo. Normalmente son personas con mucho orgullo y problemas de autoestima, que se ven fácilmente cuestionadas, poco queridas, o poco valoradas en las relaciones personales más cercanas. Tampoco les gusta sentir que sus decisiones tienen que ver con tus opiniones, consejos, peticiones, a la mínima lo toman como si les intentaras utilizar, manipular, lo interpretan como si quisieras imponerles tu criterio, podríamos decir que son personas refractarios a la autoridad, incluso la que no es tal; consejo de pareja, petición no abusiva respecto a algo que necesitas o te afecta personalmente, recordatorio de algo que habéis acordado… (esa hipersensibilidad a la autoridad les hace muy difícil tener trabajos donde tengan jefes). Solo prestan atención a su malestar y no reconocen el daño que hacen con su actitud. Suelen ser personas dependientes en las relaciones de pareja, necesitan sentirse cuidadas, tenidas en cuenta constantemente (aunque lo nieguen), al tiempo que piden que se les respete su espacio, libertad, etc. En nombre de esa necesidad de espacio, libertad, suelen castigar con sus comentarios, silencios o ausencias cuando sienten que no son valoradas o correspondidas como creen merecer.

Son un cúmulo de contradicciones andante. En ese difícil equilibrio entre su necesidad de reconocimiento y dedicación y su reclamación de autonomía, la pareja de una persona pasivo-agresiva no termina de saber cómo actuar para no dañar su orgullo, y no comenzar una nueva “guerra fría”. No se puede hablar del problema con estas personas pasivo-agresivas en pleno momento de crisis, hay que intentarlo en otro momento y lo mejor sería no tomar sus agresiones como algo personal, su malestar refleja sobre todo su sufrimiento. Son personas que sufren y hacen sufrir a quien más quieren y les quieren porque tienen muy desajustado el apego afectivo. En algunos casos, pueden pedirte que la relación termine, que te alejes de ellas, decirte que ya no sienten lo mismo, y a los pocos minutos (o al día siguiente) decirte que no pueden vivir sin ti, que te necesitan si creen que van a perderte definitivamente. Su estilo amoroso con frecuencia oscila entre el amor y la rabia, detrás suele haber miedo al abandono, orgullo herido (no se sienten valoradas), resentimiento, necesidad de control del otr@, sentir que dominan la situación, que no están siendo utilizadas. Cuando no consiguen lo que quieren y de la manera que quieren, su frustración se convierte en ira y ésta en castigo (venganza), pues ante todo se consideran víctimas de unas parejas que no les valoran, ni les entienden, ni les corresponden de la manera que necesitan y merecen. La culpa siempre está en el otr@, aunque solo sea porque sienten que tienen una vida difícil y su pareja no lo sabe calibrar.

Su estilo amoroso con frecuencia oscila entre el amor y la rabia

Son personas que no se plantean que su forma de comunicar no es asertiva (suelen ser ambiguas, retorcidas, manipuladoras) y por tanto es difícil entenderlas, tampoco se plantean lo difícil que es lidiar con su ambigüedad, sus deseos no explicitados, sus constantes vaivenes emocionales, y sobre todo con el daño que hacen cuando les domina la ira (mejor o peor camuflada), de la que casi nunca se sienten culpables. Son personas a las que les cuesta pedir perdón porque se perciben como víctimas, justificando su forma de reaccionar en el trato vejatorio o inadecuado de la pareja (que solo está en su imaginación o lo han magnificado). Por ello, cuando están en conflicto personal, su empatía es casi nula, y si piden perdón es porque piensan que se han puesto demasiado en evidencia o se sienten en peligro, no porque en su foro interno sean conscientes del grado de dolor que producen. Tienen una visión muy desconfiada de la pareja, siempre dudan de su amor, de su entrega, y pueden creer que ésta alberga intenciones ocultas.

Al final vivir con una persona así cerca es muy estresante, por mucho que haya amor por las dos partes, y que la persona que lo sufre intente no tomarse como personal sus agresiones. Suele ser un intento vano, después de bastantes experiencias la persona que lo sufre no deja de estar resentida, no deja de saber que debe estar alerta si no quiere destapar la caja de los truenos. Ante ello, es difícil mantener la calma y no ser pasto de la ansiedad y/o de la tristeza, debido a la decepción profunda que experimenta con frecuencia con la persona que dice amarlo, como en muchas ocasiones ha podido comprobar (la persona pasivo-agresiva no suele ser embaucadora).

podemos considerar que es una relación donde se produce un tipo de maltrato psicológico, generalmente bastante sibilino

¿Cuáles son las causas que desencadenan una personalidad pasivo agresiva? Normalmente son personas que han tenido una infancia donde ese tipo de relaciones ha estado presente, o en la que han sufrido carencias afectivas importantes. La adicción a sustancias que alteran el funcionamiento del cerebro puede ser un elemento coadyuvante en algunos casos.

¿Qué consiguen? Que estés siempre alerta, que hagas lo que ellos quieran, que sientan que dominan la situación, aunque siempre encontrarán algo que les irrite. En todo caso la situación no es sana, ni para la persona que lo sufre, que tendrá que tener paciencia y nervios de acero, ni para la persona pasivo-agresiva que no se cuestiona su modo de relacionarse.

Todas las personas podemos actuar de una manera pasivo-agresiva en algunos momentos en nuestras relaciones personales, sobre todo en momentos inestables emocionalmente hablando, pero cuando esta forma de actuar es usual la mejor manera de abordarla es buscando ayuda psicológica. Hoy en día todavía sigue en debate si existe o no un Trastorno de personalidad pasivo agresiva (TPPA) específico, en su momento formó parte como tal del DSM, pero el objetivo de este artículo no es entrar en ello, si no simplemente llamar la atención sobre una forma de actuar en las relaciones, en este caso de pareja, que puede ser muy disfuncional y generar mucho sufrimiento, sobre todo cuando se instaura como patrón frecuente de actitud en una de las personas que conforman la pareja. En ese caso podemos considerar que es una relación donde se produce un tipo de maltrato psicológico, generalmente bastante sibilino.

 

Yolanda Guío (@Guiocerezo

(Educadora y antropóloga)

4 Comentarios

  1. Su visión absolutamente sectaria de la realidad, causa tanta nausea como su tonito de “educadora” que mas bien es adoctrinadora. Como los fanáticos de una secta, en este caso la progre. Habla usted de “Cayetanos” con desprecio y tilda al que protesta cacerola en mano y pacíficamente como “Peligrosos” Anque voy a Alcorcon con frecuencia y el incidente de Alcorcon no lo vi, si me contaron que fue parecido. Pero no puedo opinar. Sin embargo….
    Le voy a describir el incidente de Moratalaz, porque estuve allí y usted solo habla intoxicada por los medios que imagino que lee, tan sectarios como usted. El calvo que lanza el puñetazo en primer lugar. Cruzo por entre la gente que protestaba, empujando a la chica del muchacho de rojo, al tiempo que la llamaba puta fascista. Yo estaba a escasos 6 mts. El chico de rojo se encaro con los dos matones provocadores, miembros de un conocido grupo violento de ultraizquierda del barrio. Y empezó a recibir golpes por todos lados de los secuaces de la banda aludida. El chaval de rojo, no es un “Cayetano” es un taxista que lleva dos meses sin cobrar ni un euro y su chica peluquera en un ERTE y sin cobrar también desde marzo. Solo estaban ejerciendo su derecho a protestar por la pésima gestión de este gobierno. Que ha sido mucho peor y sigue siéndolo, que cualquier país de nuestro entorno. Defenderlos como usted hace, es o de ignorantes o de acomodados en el sistema. Y que les importa una mierda los record de muertos y sanitarios infectados que tenemos, por la torpe y hasta criminal gestión de este gobierno, más preocupado de las mordidas y la propaganda, que de la gestionar con eficacia la Pandemia. Claro que con la escasa preparación de los ministros, poco nos pasa. Solo son cuotas de partido y chanchulleo.
    La gente que escribe memeces como las suyas, suelen ser funcionarios bien pagados, normalmente en excedencia o liberados sindicales o con cargo en algún partido(que no tienen que trabajar). Con la vida resuelta y el riñón bien forrado. No le pida a una pareja de trabajadores que no tiene para comer por primera vez en su vida, que se queden calladitos y soporten los insultos de la ultraizquierda. Pero las adoctrinadoras de pueblo como usted. Lo llama paranoias, victimismo patriótico, nacionalismo mítico, identidades narcisistas y que son el “Lado Oscuro” y NO. Son trabajadores que ven que les mienten a diario, que les chulean y que valiéndose de un estado de alarma ya único en Europa, no pueden ni protestar. Por que vienen los matones de Podemos.
    En este país los fanáticos “progres” han conseguido la aberración de no poder ir por la calle con ningún símbolo de tu país, sin que seas increpado, acosado, insultado y a veces hasta agredido. ¿Le parece a usted normal? Caso único en el mundo.
    Lo normal en cualquier país democrático, es que si quieren defender los robos descarados, la nefasta gestión y la dictadura del estado de alarma de este gobierno. Lo hagan pacíficamente proclamando sus razones. No atacando pacificas manifestaciones ajenas. Eso es de nacis fascistas y matones comunistas que la misma mierda són. Aunque ellos se llaman “antifascistas”
    No la he visto a usted protestar por la peligrosidad de las miles de personas apelotonadas en el funeral de Sr. Anguita. Ni a nadie que insultara por cubrir su ataúd con una bandera prohibida en la UE. Documéntese. No solo de El País, Publico, La Ser, La RTVE podemita, Antonio Maestre y demás consagrados sectarios ULTRAizquierdistas. ¿O esta haciendo meritos para colocarse en algún medio del régimen? Váyase usted a catequizar al monte los Olivos y deje de engañar y sembrar odio hacia todo el que usted considera del “Lado Oscuro” Solo piensan diferente a usted y lo expresan libre y pacíficamente, no con la violencia habitual de la ultraizquierda que usted veladamente defiende. SECTARIA!!!

  2. Buenos días Yolanda, muchas gracias por el artículo. Me ha ayudado a entender este perfil psicológico que desgraciadamente he tenido que soportar con mi pareja en los últimos 3 años.

    Todo lo que describe lo he vivido en mis propias carnes, me aplicaba la ley del silencio cuando se enfadaba (wasaps y llamadas sin contestar) y lo hacía después de varios meses de acumular rencores y disgustos. Con ella era como vivir bajo un volcán, sabías que antes o después explotaría.

    Y cuando explotaba su lava eran reproches, acusaciones, ofensas, etc. Todo lo veía desde un punto de vista retorcido y negativo. Como se suele decir, le sacaba punta a todo y algunas de esas cosas eran de risa. Después me tocaba a mí ir aclarando sus malentendidos y sus ideas retorcidas.

    Y hay otra conducta que también menciona en el artículo y es que este tipo de personas son muuuuy celosas y desconfiadas. Piensan que les vas a engañar con otras y cualquier cosa que hagas (consultar wasaps o hablar con otras personas) lo ven como una amenaza. No confían nada en la pareja, entre otras cosas porque creo que ni ellas mismas confían en ellas.

    Además de rencorosas son muy crueles y dañinas. A mí me dejó durante el confinamiento y no hubo manera de razonar después con ella. Yo solo quería hablar y aclarar las cosas cuando nos viéramos pero fue imposible. Cuando nos vimos fue para darme las cosas que tenía en su casa y para seguir reprochándome más cosas. Con este tipo de personas no se puede razonar nada. Todo lo ven o blanco o negro, no hay tonos de grises.

    Lo que más siento no es ya la ruptura que ha sido muy dolorosa para mí sino el no haberme dado cuenta con qué tipo de persona estaba. Nunca imaginé que pudiera haber personas así y por eso la justificaba y seguía adelante porque la amaba. Craso error. Al más mínimo indicio de conductas extrañas hay que abordarlas y sino es posible un cambio de actitud cortar de raíz esa relación tóxica.

    Muchas gracias por el fantástico artículo.

    Un cordial saludo

  3. Hola yo al igual que este último comentario también estoy pasando por una ruptura muy dolorosa después de 25 años y dos hijos el asido el que me ha dejado y él es el que es el agresivo no se da cuenta de nada y me echa toda la culpa a mí es increíble cómo puede ser una incapaz de convivir con esta gente que si no quieren cambiar ni ayuda psicológica todo está perdido tristemente el dolor es muy profundo

    • Lamentamos que esté pasando por esto. Es un dolor muy fuerte y una tristeza para hijos y resto de familia.
      Le deseamos mucho ánimo. Hay luz al final del túnel. Saludos!

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