Aixa Martín: “si me voy de maniobras, tengo que dejar solucionado el cuidado y la lactancia de mi hija”

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Así lo ha contado a Villaviciosadigital esta enfermera de Villaviciosa del Odón, integrante del SAMUR-Protección Civil y la Unidad Militar de Emergencias (UME), con motivo del Día Internacional de la Mujer. 

Considera que en su sector hay igualdad en el respeto y la capacidad, aunque hay menos mujeres en el Ejército “quizá por desconocimiento”. 

Aixa Martín, de 44 años, es una de las 280.000 enfermeras que hay en España, una profesión que le apasiona y en la que lleva 24 años. Ha estado en tres catástrofes humanitarias: el tsunami de 2004 y el terremoto de 2009 en Indonesia y el tifón de Filipinas en 2013. Y es que allí donde hay crisis, allí donde hay sufrimiento, allí donde hay necesidad de atenciones, hay personas como ella. Pese a que ha vivido la pandemia y se enfrenta al gran reto de sacar adelante a su bebé, se plantea asistir a los refugiados que llegan de Ucrania. Atendió a Villaviciosadigital con motivo del 8 de marzo. Nerviosa al principio por una interrupción, ha contado que aunque ha hecho más entrevistas, «desde que llegó la niña todo lleva otro ritmo”.

Esta villaodonense rezuma vocación en todas sus palabras. Transmite seguridad, pasión y  explica hasta el más pequeño detalle. Describe su labor en el SAMUR-Protección Civil (SAMUR-PC) como atender las emergencias extrahospitalarias que requieran de asistencia sanitaria «de cualquier forma y en cualquier lugar», aunque tiene otras funciones como cobertura de eventos o formación. Pero eso no es todo. Es además teniente enfermera reservista en la Unidad Militar de Emergencias (UME) desde hace 15 años, no como militar profesional, sino activa unas temporadas al mes. 

Mujeres en la sanidad

Al igual que ella, las mujeres copan el sector sanitario en España. En el caso de enfermería, suponen el 85 por ciento de la profesión, según el sindicato de enfermeras (SATSE). Reclaman que ocupen puestos de mayor responsabilidad, eliminar los estereotipos y que no se infravalore su labor. Por el contrario, en los cuerpos de emergencias, los papeles se invierten. Tres cuartas partes de los integrantes del SAMUR-PC, según datos de 2018, eran hombres y, en el caso de la UME solo llegaban al 7%, según la agencia Efe.

Para Aixa habitualmente estas diferencias no existen, como comentó. “A día de hoy en las ambulancias el porcentaje está muy equiparado. En el Ejército es distinto, quizá por lo que conlleva la maternidad, o que hay que salir más a misiones al extranjero, pero cada vez hay más mujeres militares. No noto diferencia en cómo se nos trata en absoluto. El respeto es el mismo, la capacidad es la misma”.

Las enfermeras ocupan el 85 % de la profesión según SATSE.

¿A qué se debe esta disparidad? Ella lo achaca a la historia reciente, al desconocimiento. La mayor preocupación que ve es el cuidado de los hijos, por los horarios. “Cuando me tenga que incorporar, si me voy de maniobras una semana, tengo que dejar solucionado la lactancia y el cuidado de mi hija”. Pero se muestra positiva porque le encanta su trabajo, adora a su pequeña y cuenta con la ayuda de su familia. «Creo que mi fortaleza podrá con esta situación y mi hija me ayudará a estar bien”. 

Covid-19

Mientras la gente estaba encerrada en casa por el primer estado de alarma consecuencia de la pandemia, esta solidez que la caracteriza fue crucial para enfrentarse a esta histórica crisis sanitaria. Durante esos meses, la UME, además de sus maniobras habituales, realizó el seguimiento de la enfermedad junto con los epidemiólogos, a lo que se sumó su experiencia en la ambulancia. Aixa prefirió destacar las experiencias positivas, y cómo una mirada amiga es un salvavidas cuando los pacientes estaban solos.

“Las personas que no pensabas que iban a ser capaces de sobrevivir han luchado a pesar de que se encontraran solos, con nosotros armados y con una especie de traje aeronáutico que no se nos veían casi ni las caras. Han salido de su aislamiento y los hemos visto a posteriori, como me ha pasado con Isabel, que ahora está disfrutando de sus nietos». 

Los teníamos que llevar al hospital sin poder ofrecerles una caricia palpable, se la ofrecíamos con la mirada.

Tampoco oculta los peores momentos: “los domicilios que hacíamos con la ambulancia. Los pacientes estaban muy malitos y los teníamos que llevar al hospital sin poder ofrecerles una caricia palpable, se la ofrecíamos con la mirada. Y se despedían de sus familias sin saber si iban a volver o no”.

Humanización de la sanidad

Como testimonio de su compromiso durante toda su carrera, una foto suya en Filipinas, donde acudió durante el tifón de 2013, cuelga de la pared de la sede de la Organización Mundial de la Salud, en Ginebra. Recuerda esa historia con mucha emoción, aunque ha recalcado que podía haber sido la de cualquier compañero. Llevaron un bebé muy enfermo que no creían que fuera a sobrevivir y, aunque al final murió, ella dio todo el apoyo posible a la familia. “Intento aportarles el mayor cariño que puedo, que en ocasiones simplemente es cogerle de la mano. En esta foto yo no estaba realizando una técnica, sino que le di la mano a una mamá, sonriéndola. No hablábamos el mismo idioma, no nos entendíamos, pero se sintió confortable y sabía que yo iba a hacer lo posible por ayudar al bebé”.

Aixa Martín es un ejemplo de lo que todas las mujeres que aportan a la sociedad, desde la educación, los comercios, los medios de comunicación, la seguridad, sus propias casas, etc. Pero para ella, su labor significa dar el mejor trato posible a los demás. “Debemos tener muchos conocimientos, pero es fundamental mucho amor, paciencia, empatía y comprensión. Es la base de la sanidad, la humanización”.

Texto: María Gil (@m_ariagilr)

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