24 años de vida de la peña taurina Volapié de Villaviciosa de Odón

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El socio, Luciano nuevo, envía esta crónica de la fiesta campera que vivieron, y en la que celebraron su vigesimocuarto aniversario.

Veinticuatro años de vida, de fiesta y de toros en nuestra peña taurina Volapié. Y nada mejor que el día 24 para celebrar nuestra anual fiesta campera, bajo la protección de San Juan, que a buen seguro influyó ante las Alturas para que el calor de temíamos no llegase a tanto y, además, fuese sofocado por rachas de viento alternativas que aliviaban el calor y la sofoquina.

La nueva Junta Directiva nos recibió correctamente uniformada de morado, poniéndonos ya en sintonía con el colorido de nuestra fiesta brava. Todo preparado, no faltaba un detalle; hasta las encinas lucían guirnaldas que se alargaban de una a otra formando una auténtica verbena. Bajo este cuadro tan madrileñamente castizo nos dimos de lleno a las migas con huevo frito que nos traía la señora Hilaria desde Alcañizo. En tanto Felipe Garrigues se subió al tractor y dio el banderazo de salida para visitar la finca y la ganadería.

Y luego, la capea. Una vaca virgen (se las dice así porque nunca han sido toreadas). Y así se mostró, brava, pero noble, para que pudieran hacer el toreo los que sabían y los que no sabían, y para que otros disfrutaran desde el palco, jaleando cada lance y cada trance. Una segunda, toreada, que mostró más dificultades, especialmente por el pitón derecho (no tenía un pase), pero entre Carlos Avila y ‘Chocolate’ hijo, la enseñaron a embestir por el pitón izquierdo y al final pudo ser toreada hasta por los que no sabían. Con especial arte toreó nuestro amigo ‘Chocolate’ padre, que dibujó unas trincheras a pies juntos que parecían de la escuela gitana de Curro Puya, Cagancho o Rafael De Paula.

Comimos luego en fraternidad, después que Susana, nuestra nueva presidenta, tuviera una palabras de saludo y agradecimiento, en las que no se olvidó de mencionar a Iván Fandiño y a Gregorio Sánchez, los dos toreros recientemente desaparecidos, que se llevaron la gran ovación del día. Ensalada campera, fresquita, pollo en pepitoria, flan chino, vinos rioja y verdejo, y apetito, y amenidad. Comimos y departimos ampliamente y en muy buena armonía.

No hubo siesta. Unos cantaban, otros acompañan, y otros bailaban. Otros, en cambio, jugaban al mus. A media tarde apareció la charanga Romerito de Collado Villalba que con su actuación nos hizo cambiar el paso. El ‘Gato Montés’ nos puso a todos en marcha, se llenó la pista de baile en el acto. Después, «peticiones del oyente», atendían todas las demandas. No faltó, lógicamente, Paquito ‘el Chocolatero’, con una masiva participación en el baile y en la coreografía.

Cuando hubo bajado el sol lo suficiente, volvimos a la plaza. Otras dos vacas saltaron al ruedo, una virgen, ya sabéis, y otra, toreada. La virgen fue muy virgen, pero la toreada fue muy toreada; solo Carlos Avila, y ‘Chocolate’ hijo le dieron tralla y nos dieron fiesta, jugándose la cogida que por momentos parecía inevitable; pero la evitaron con sus facultades y sus conocimientos.

Para rematar el día, se nos ofreció la típica barbacoa y unas jugosas tortillas que regamos con vino y cerveza. Bueno, de cubatas no he dicho nada, pero no dejaron de ir y venir durante toda la tarde entre música, baile y toreo. Como decía al principio no faltó de nada.

Enhorabuena a la nueva Junta Directiva, que se lo ha currado y se lo ha ganado. ¡Va por ellas!, ¡y por él!

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